Mostrando entradas con la etiqueta camboya. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta camboya. Mostrar todas las entradas

martes, 28 de enero de 2014

Camboya: El resumen

Lo básico


- Entrar: Es necesario visado, pero se puede tramitar "on arrival" el visado válido para 30 días. Hay que rellenar un formulario y presentar: 

    • Pasaporte con validez de al menos 6 meses desde la fecha de entrada. 
    • Fotografía tamaño carnet. 
    • 35 dólares (puedes pagar en Euro o Baht, pero el cambio siempre te perjudicará). Atención, hay algunas nacionalidades que deben abonar algo más. 
    • Si vienes desde Laos, y para que no te asustes, te prevengo: en la frontera te apuntan al cuello con una pistola que mide tu temperatura corporal. Si tienes fiebre, mejor quédate en Laos, que en Camboya no serás bienvenido. 
Señora con su pistola molona
- Comer: 
  • Noodle soup: sigue siendo el plato más barato y se puede encontrar fácilmente en cualquier puesto de comida callejera. 
  • Amok: el plato típico nacional. Pollo o pescado con curry y leche de coco que se come con arroz. Rico rico. Un poco picante. 
  • Bakery: Siguen estando presentes, sobre todo en las ciudades, y podrás encontrar pan, pastelitos, pero con su toque local, no vas a encontrar una napolitana de chocolate, pero si un bollo relleno de salchicha muy rico. 
  • Fruta y batidos: Disfruta de la fruta local, que aparte de ser barata, no puede estar más rica. Tanto entera, como en zumo. 
  • Zumo de fruta de la pasión exquisiiiiito (mercado ruso: Phnom Penh)

      Colorido local: piña, fruta de la pasión, mango, lychee, dragon fruit...

  • Carrito de los helados: visto en los pueblecitos más rurales. Por 25 céntimos disfruta de un helado de coco dentro de un cacho de pan.
    Ñam Ñam
















  • Beber: aquí la cerveza más barata es de barril y puedes pedir un tanque pequeño o grande. Prueba también la Angkor beer, la cerveza nacional. 

- Cuestión de pelas 
  • Moneda local: Riel (KHR) 
  • Hay que combinar el uso del dólar (que es el dinero que sale del cajero y que se usa de forma habitual) con la moneda local (que se usa para menores importes, ya que las monedas no circulan el país)
    • 1 € =  5.400 (aprox)
    • 1 $ =   4.000 (aprox). Este es el cambio que se hace en la calle cuando se barajan ambas monedas. 
    • Hay cajeros (ATM) en la mayoría de localidades, y si eres europeo te interesa sacar del banco "Canadia Bank" (color rojo), ya que no te cobra ningún tipo de comisión. 
  • Atención con el billete de 2 $ que a veces intentan colarte, ya no es válido. 
- Wifi: Si, salvo en Koh Kong, donde si quieres continuar con el acceso a internet puedes comprarte un usb por 5 dólares. En Koh Rong iba muy lento. 


Mi recorrido por Camboya: en 26 días (12/05/2013 - 06/06/2013)

Gastos totales: 359€ 
Por día: 13,8€

¿Y cuánto cuesta...? (de media mochilera)

  • Alojamiento: 2-5 $
  • Un plato de comida (callejera): 1 - 2 $
  • Agua (1,5L): 0,50 $
  • Cerveza: 0,50 - 1 $
  • Lavandería (por kilo): 1 $

lunes, 10 de junio de 2013

De voluntaria en Camboya


Cuando viajas durante temporadas largas, a veces es positivo quedarse en un sitio estable durante al menos una semana, o dos, o tres. Aparte de por la estabilidad y economizar, también es muy gratificante hacer un voluntariado, apartando a la comunidad local. Decidí hacer un voluntariado en la zona de Koh Kong al sur de Camboya, cerca de la frontera con Tailandia.

Lo encontré a través de la página workaway.info. Esta página está repleta de oportunidades por todos los países del mundo. Sea dando clases de inglés, trabajando en un hotel, siendo guía turística o ayudando en una granja, es una forma barata de viajar y poder conocer de fondo la cultura de un país, puesto que convives con personas locales y es una experiencia auténtica.

La escuela
Como buena española no me suscribí a la página (por no pagar claro), pero buscando las diferentes opciones, encontré a BCDO a través de google y les escribí un email a ellos directamente.
BCDO - la escuela
Se trata de una escuela de inglés en el poblado rural Andong Teuk. Desde 2008 se ha desarrollado bastante la zona gracias a la construcción de varios puentes, haciendo posible que autobuses circulen desde Phnom Penh hasta Kong Kong (antes tenían que cruzar el río en Ferry). El pueblo no es muy grande, y como muchos otros en Camboya, sus habitantes viven gracias a la agricultura y la pesca. Este proyecto, sobre todo educacional, proporciona clases de inglés a los niños del poblado, pero también se centra en cambiar el comportamiento con respecto a la basura, el medioambiente y en el desarrollo del ecoturismo de la zona.

Detalle del pueblo pesquero a la orilla del río
Dormir en el suelo (puntualizo: sin colchón, directamente sobre los tablobes de madera) no ha sido tan duro como me imaginaba, y las risas de los niños y su “hellooooo” cada vez que los veaíamos hizo que el merecieran la pena, hasta incluso los dos días que estuve sin comer, debido a “problemas estomacales”.

Mi cama - una manta en el suelo


Los primeros días estuve observando las clases, la rutina, y puesto que al llegar nadie te explica nada, hay que ver y preguntar.
Me encantaba ayudar en la cocina, viendo el estilo camboyano de cocinar, que parece saludable, casi todo eran verduras, pero me percaté de que Kanya, la cocinera, administradora y la mujé pa tó, usaba cantidades indecentes de azúcar en cada plato.
Kanya en la cocina
Una comida cualquiera
Ayudante de cocina

Cada día se dividía en clases de mañana, tarde y noche. Con horarios de 8-9; 13-14 y 17-18, además de una clase de debate para adolescentes/adultos a las 18:30. 


Estudiantes
Quise involucrarme al máximo, pero nadie te dice lo que tienes que hacer, y finalmente el viernes hablamos entre el grupo de profesores, que ahora veo como amigos, y yo me encargaría de la clase de niños de la 13:00 y de las 17:00. Además, con Mark, un alemán que está viajando por el mundo con su novia Ines (sin tilde, también voluntaria) daríamos el debate con los adolescentes.

Empecé por recordar todas las canciones, juegos y aprendizajes de mi anterior época como profesora de inglés. ¡No me había dado cuenta de lo mucho que lo echaba de menos!

Chu, pocahontas, y yo
El primer sábado decidimos alquilar una barca entre todos y invitamos los niños de la escuela – los adolescentes – a venir con nosotros. Uno de ellos, Sebolas, sería nuestro guía. Nos adentramos en los manglares, en la jungla, con dirección a una catarata. 

Lo que no sabíamos es que había que trepar por la catarata. Los niños que nos acompañaban parecían monos, sin problemas para saltar entre roca resbaladiza y roca puntiaguda a todo correr. Nosotros, los teachers, éramos un poco más lentos, y cuando vimos un sendero a la vera del río decidimos subir por el.


Me sentí dentro de una película de aventura… pero en ¡chanclas! Era necesario ir rápido, puesto que si no, las chupasangres empezaban a pegarse a tu piel sin piedad, pero había que apartar árboles, trepar ramas y mantener el equilibrio a la vez.

Medusas en el río
Después, y una vez en el barco con el nivel de adrenalina en descenso, fuimos río abajo hasta el mar, donde se bañaban miles y miles de medusas, atraídas por el agua cálida. Llegamos a un punto con menos medusas y ala, ¡chapuzón!

Al agua patos
El domingo fue mucho más tranquilo, lecturas, escrituras, y a planificar una semana intensa de trabajo por delante. El momento del día fue la hora del helado, un carrito que anuncia su llegada con la canción del "Gangnam style." 



Niños esperando el helado mirando como bailaba el Gangnam
Detalle del helado
La semana como profesora auténtica (y no como asistente) se pasó volando, y el cariño que coges con los niños y los profesores que también están de voluntariado es brutal. Me sigue sorprendiendo lo que supone un día cuando estás viajando.
Añadir leyenda
Dar clase a niños camboyanos (pequeñitos pequeñitos) es parecido a hacerlo en España: paciencia, energía, disciplina y cariño. Pero, hay ciertas complejidades que pasas por alto, como intentar explicar “ir de compras” con una foto de un supermercado, cuando nadie allí ha estado nunca en un supermercado. Pecata minuta.

También teníamos un grupo de discusión con adolescentes, incluso adultos, por las tardes. La semana la basamos en debatir sobre las mejoras que se podían hacer al pueblo, hacer de guías turísticos de diferentes países de alrededor que no conocían y soñar sobre su futuro. Charlamos mucho más allá de los horarios de clase y a algunos de los estudiantes los tengo en Facebook, pese a vivir en casas bastante humildes, la mayoría tenían un smartphone con conexión a internet... ¿curioso no? 


Habitualmente por las tardes ibamos a un puesto de batidos y charlábamos sobre la vida, el amor, el trabajo… 
Señora de los shakes y su máquina pica hielo
Fue todo un placer encontrarme con gente inteligente y madura con la que poder charlar. Una pareja alemana a la que deseo todo lo mejor en su viaje de vuelta al mundo con reducidísimo presupuesto. Una chica de pueblo holandesa que se dedicará a hacer voluntariado tras voluntariado escribiendo un libro. Y Lauren, una chica inglesa, de las que se emborrachan hasta no poder más en Puerto Banús (lo conocía bien de sobra) pero simpática y buena gente a más no poder. Pese tener a su novio en su casa esperando, quería viajar antes de asentarse aún más. Sin fecha prevista de vuelta.

Todos reunidos

También pasé bastante tiempo en la hamaca, partícipe de la vida como una camboyana más. Pero no todo es relax, y el miércoles por la noche me hice responsable de la cena de cumpleaños de Ellen, la holandesa. Tortilla de patatas al fuego lento, ensalada de tomates aliñados, gambas al pil pil y arroz con leche de coco sin canela fueron los platos estrella que preparé. 

Básicamente era cuestión de ver que ingredientes podía encontrar en el mercado.

Haciendo leche de coco (aquí no se compra en lata)
Arroz con leche y mango
Tortilla de patatas, gambas al pil-pil y tomates aliñados

jueves, 6 de junio de 2013

Impresionante Angkor


Pequeña ciudad de gran atractivo turístico por ser la ciudad de partida hacia la visita de la octava maravilla del mundo: Angkor Wat y demás templos.

Añadir leyenda
Cuando visitas los templos sientes adentrarte en un mundo diferente, como si pudieras sentir a los esclavos aún trabajando arrastrando las piedras gigantes desde el río y montando una encima de otra hasta construir inmensas maravillas. Imaginas como relataban las historias de los dioses a los niños en cada pasillo de piedras esculpidas.
Mari en Angkor Thom
Se pueden visitar en bicicleta, en minibus, helicóptero... las opciones son infinitas, pero nosotros optamos en contratar un Tuk Tuk para los tres días. 15 dólares diarios entre los 3.

Tuk Tuk mola mogollón; esta preparado hasta para un chaparrón
Hay que vestirse moderadamente (taparse los hombros y rodillas); estamos de visita en un lugar sagrado. Hará mucha caló y mejor ir cómodos y con zapatillas cerradas... ¡Hay que trepar si quieres subir a contemplar las vistas! 

Monos arriba... monos abajo... 
El primer día hicimos el circuito grande, visitando los templos más alejados de la ciudad. El segundo día, y es más intenso, con amanecer, destacando Angkor Wat y Angkor Tom. Tercer día lo dedicamos a los templos más antiguos, e intentamos ver el atardecer, pero nos calló un diluvión que lo hizo imposible.
Detalles. Los Mil Budhas. 
Lo peor son los miles de niños de te persiguen pidiendo dinero, vendiendo postales, pulseras, piña, agua fresquita, mango... Aun tengo el sonido de "one dollaaaaaaa" en la cabeza. Los más originales estos dos que prepararon un anillo de flores. Me siento orgullosa bien de no haber caído en ninguno de ellos. Creo que no les hace ningún favor. Deberían estar en la escuela, no pidiendo a turistas... No se, ¿que opináis? 
Niños pidiendo
 Más allá de los templos

Pero Siem Reap ofrece más que la visita a los templos, y se hace necesario pues ir de templo en templo con 40 grados a la sombra es un trabajo duro. Si lo haces a amanecer disfrutas de las impresionantes vistas y un par de horas de paseo sin tanto calor, pero hay tanto que ver, que se puede eternizar.

Impresionante amanecer sobre Angkor Wat
Siem Reap ofrece alternativas aparte de visitar los templos, como por ejemplo:

Jugar al billar. Los camboyanos de la zona son expertos. Es gratis, y parece que es el sustituto local del futbolín español. Recomiendo el X bar, en una azotea. Está cerca del night market.

X Bar
Nota mental: mejorar mis habilidades con el billar.

Ir al cine. O comparse una película pirata (por 7 dólares te ponen 10 en el Ipad/portátil) y disfrutarla con amigos mochileros.

Piscinear. Por que considero que debería ser un verbo por su cuenta. Para ello, recomiendo buscar un hostal con piscina, el calor es sofocante, y ya hay varias opciones por toda la ciudad que inlcuyen esta opción sin aumentar el coste de las habitaciones. Se agradece. Mucho. Yo me quedé en el Downtown hostel que recomiendo si sois dos y podeis compartir una habitación, puesto que las habitaciones compartidas son sofocantes y dan todas a la calle, con el resultante ruido excesivo y sol mañanero. También es posible pagar la entrada a las piscinas de los múltiples hoteles que hay en la ciudad.

Comprar. Es un deporte olímpico presente en todas las ciudades, pero las camisetas tienen frases ingeniosas, y es bonito llevarse algo de cada ciudad… bueno quizás no de cada. Pero hay miles de “Night market” por toda la ciudad que se pueden recorrer andando y el mercado antiguo también tiene su encanto, sobre todo la zona local, donde serás el único turista comiendo noodles o café khmer. Yo de momento estoy comprando un detallito para mi (los regalos para familiares y amistades llegarán más adelante no os preocupeis) algo de cada ciudad… ¿quereís saber lo que es?

Coleccionar camisetas. Es algo sencillo, y complejo a la vez… El bareto más concido, “Angkor what?”, el de enfrente “The Temple” y alguno más regalan camisetas por cada dos consumiciones de “buckets” que no son otra cosa que nuestras mazetas (pero son macetas de plástico de verdad, con su asa y todo). Si quieres coleccionar camisetas de cada bar, pedirse dos macetas por cuenta propia no es buena idea, pero compartiendo o piediendo las camisetas o dos jugadores de rugby con cara de pena como hice yo te permite hacerte con al menos un par de ellas. Después, como mi mochila tiene su justo espacio, toca regalar otras dos para reemplazarlas. Pero tras dos meses con las mismas cinco camisetas, te entran serias ganas de renovar vestuario. Os lo aseguro.
Angkor What?
Leer un buen libro tumbada sobre los sofás blancos del Blue Pumpkin (tienen aire acondicionado) y el ambiente es estupendo. Si lo puedes acompañar con un helado (1,5 dólares) mejor que mejor.

Ver un espectáculo de danza tradicional Khmer. Buffet con espectáculo por 12 dólares o en The Templo gratuito con la cena. Yo por falta de presupuesto me limité a imaginarmelo. También vale. La imaginación es libre, ¿no?

miércoles, 22 de mayo de 2013

El valor de hacerse la tonta

No soy tonta.  Ni me gusta parecerlo. Quizás loca. Pero tonta... no. 

Pero hay determinados momentos en los que viajando, hacerse la tonta puede ser la mejor estrategia. 

Me explico. 

No hay muchos extranjeros que conduzcan una moto por Phnom Penh. Y somos fácilmente distinguibles, a no ser que lleves guantes de color carne y medias con chanclas, que es la moda aquí. (Todo sea por mantener el codiciado color blanco). No es mi caso, así que a la mañana de devolver la moto de alquiler da la casualidad de que me para la Policía. Me habían avisado donde alquilé la moto. "Dales 1 dólar o 2" me dijeron. Y cuando me pararon pensé en la estrategia de "hacerse la tonta". En realidad no tenía nada que perder. 

Me pararon y el Policía más joven de todos en inglés de dice "Madam, lights on, you must pay money".  ¿Osea que por que llevo las luces encendidas me estás diciendo que te tengo que pagar? Lo más fácil hubiera sido sacar un dólar o dos, darlos y salir zumbando. ¿Pero y qué hay de divertido en ello?


Mucho mejor fingir que no hablas inglés, decir que eres de España, sonreír y decir que "sorry sorry" apagando las luces y en resumen, hacerse la tonta. 

Pues dio resultado. 

Unos 3-4 minutos que se hicieron eternos y me hicieron señas en plan, "niña, tira para adelante". Por que claro, que pesada esta chica que no se entera de nada, nos va a costar más el collar que el perro. 

Supongo que es cuestión de cada situación, pero no tenía nada que perder y lo hacía sabiendo que si no funcionaba serían como mucho 2 dólares. Pero viendo el resultado me siento veo su uso en muchas otras situaciones... ¿Y tu? ¿Usas esta estrategia? ¿Tienes alguna anécdota? 

martes, 21 de mayo de 2013

Con el corazón encogido y los pelos de punta

Si, me he saltado los relatos de varios días atrás en Siem Reap, pero después de esta mañana tenía la necesidad de ponerme a escribir. Y hay que aprovechar cuando viene la inspiración. 

Me encuentro en Nom Pen, o Phnom Penh, capital de Camboya, y gracias a Facebook y a tener amigos que valen su peso en oro pese al paso de los años, I'm crashing en una casa. Nada de dorms. (Oh no! El llanito vuelve a resurgir en mi interior). Es todo un lujo poder reencontrarte con un cuarto todo para mi y un baño con bañera. Pero lo mejor sin duda, ha sido poder conocer a la comunidad de ex-pats, la mayoría abogados, en su ambiente y ver cómo viven personas que trabajan fuera de las fronteras naturales de su país de nacimiento. Y como no, reencontrarse con un amigo de la infancia tan lejos de casa también tiene su encanto, para que nos vamos a engañar. 
Monumento de la Independencia
De Nom Pen se dice que no hay gran atractivo turístico. Pero a mi me está encantando pasar unos días aquí pese a su calor infernal y su historia trágica, que como si se tratase de fantasmas, está presente en sus calles, que como bien digo en el título de este post, encogen el corazón. 

No conocía la historia reciente de Camboya ni la antigua tampoco para que nos vamos a engañar pero tras la visita al museo Tuol Sleng, ver la película Killing Fields y pasear por el mayor campo de genocidio del país, necesito compartir esta historia con vosotros. 

El 17 de Abril de 1975 entraron en Phnom Phen a modo de invasión una agrupación de soldados que se hacían llamar los Jemeres Rojos o Khmer Rouge. En cuestión de 24 horas cerraron hospitales, colegios y zonas de culto. En 3 días la mayoría de las ciudades del país estaban vacías. La mayoría de la población, ya aterrorizada, en depresión y hambre en consecuencia de la guerra de Vietnam y demás antecedentes históricos, fue forzada a emigrar a granjas colectivas, o mejor dicho, campos de trabajos forzados. Para ellos, los habitantes de las ciudades eran egoístas y los culpables del hambre. 

Uniforme de los Jemeres Rojos
El objetivo era crear una sociedad comunal. El líder principal de este movimiento fue Pol Pot, que curiosamente estudio en Francia. A su vuelta, se hizo profesor y organizó un grupo de profesores que lucharon en nombre de este movimiento ultracomunista. Él nunca aparecía en público, pero fue el principal cabecilla junto a Dutch. 

A ese mismo año de la invasión se le llamo año cero. Los camboyanos tenían que deshacerse de sus creencias, de sus familias y de sus valores. Ahora todo se basaba en un comité liderado por unos pocos anónimos; Angkar. La religión, el comercio y la educación fueron prohibidas. Todo se basaba en el poder central. 

En 8 años y 4 meses murieron más de 3 millones de personas de una población de 8 millones. Brutal. 

La mayoría de estas personas eran personas con estudios... médicos, abogados. Quien hablara otro idioma. Quien llevara gafas. Quien tuviera las manos suaves. A estos se les llamaban traidores. Tenían que escribir confesiones falsas diciendo que habían robado arroz, que habían desobedecido o que en la adolescencia fueron espías de la CIA. El museo recoge miles de ellas.

Fachada de Tuol Sleng
Muchos de ellos fueron maltratados en la prisión Tuol Sleng (anteriormente fue una escuela; ahora museo). 
Pasillos de Tuol Sleng

Pero para finalmente matar a las personas las llevaban lejos del centro de la ciudad a campos de genocidio. Hay 80 de ellos por todo el país. Algunos perdidos. Algunos rodeados de minas. Pero el mayor y el más conocido, el llamado Killing Field. A unos 10 kilómetros de la ciudad se trataba de un cementerio Chino dentro de la jungla. Allí, empezaron llegando camiones 2-3 veces a la semana con unas 50 personas que venían engañados desde la prisión, esperanzados en la búsqueda de nuevo hogar, posiblemente con el reencuentro de su familia. Pero eran cruelmente asesinadas. 

Se encontraron múltiples niños muertos alrededor de este árbol.
Seguramente cogidos de los pies y la cabeza estampada en el tronco. 
Ni si quiera a balazos. 

No. Era demasiado caro. Les arrodillaban frente pozos profundos comunes a modo de tumbas. Y con machetes, cuchillos o cualquier objeto al uso, empezaban la matanza. Un material químico llamado DDT disimulaba el olor de la putrefacción de los cuerpos de las fosas comunes y además aseguraba la muerte de alguna persona que aún siguiese viva a la hora de estar en la fosa común.


Fosa común de 450 personas
En este campo, sonaban canciones revolucionarias durante el día que servían para silenciar los gritos de las personas a las que ejecutaban por la noche. 

En 1978 empezaron a llegar camiones todos los días. Se llegaron a asesinar hasta 300 personas al día en este campo. Hasta un total de 20.000.129 fosas comunes. 2,4 hectáreas de almas en putrefacción. 

Biografías de algunas de las víctimas
En 1979 se descubrió la verdad con la invasión vietnamita sobre el territorio camboyano. Los jemeres rojos huyeron a la frontera de Tailandia. Estuvieron viviendo cerca de 10 años de una forma aislada, pero siguió siendo el gobierno oficial reconocido internacionalmente puesto que Vietnam había ayudado a establecer al nuevo gobierno. El nuevo gobierno por tanto no fue reconocido hasta pasada la guerra fría.

Se parece al árbol en que se arrodilló budha. Desde aquí se emitían las canciones revolucionarias. Por el día decían mejorar el rendimiento de los trabajadores y por la noche junto al ruido del generador diesel disimulaban los gritos de las personas asesinadas a sangre fría.

Estupa
Esta es la estupa conmemorativa que construyó el gobierno camboyano en 1988. Tiene símbolos budistas e hindúes entre los que destacan los pájaros garudas como protector divino y serpientes mágicas nagas que son una raza legendaria junto a 7 cabezas que son los enemigos, pero que simbolizan la paz cuando aparecen juntos 

Interior
En su interior, está formada por 17 niveles de huesos que recuerdan a la fecha de la invasión en la capital. Los 10 primeros niveles contienen hasta 10,000 cerebros, cada uno etiquetado. 



Las cortes internacionales (ECCC)

Camboya pidió asistencia a la ONU para juzgar los asesinatos en 1997. Desde 1999 en colaboración han creado una corte específica para este asunto operativa desde junio 2007. Se puede visitar, y yo armada de valor alquilé una moto (casi nadie lo hace por aquí) y fui hasta allí para asistir a parte de un juicio una mañana. Todo aquel que quiera, con tal de no llevar teléfono encima y ropa apropiada (hombros y rodillas cubiertas) puede entrar a observar los juicios. 


Parking de las cortes
Pol Pot, el cabecilla, murió en 1998, pero siguen viviendo 4 líderes de la cúpula: Van Nath, Bou Meng, Chum Mey y Norg Chan Phal, de 63, 78, 79 y 39 años respectivamente. Algunos ya están condenados, pero aun quedan varias personas implicadas que siguen en juicio. Pese a no haber estudiado derecho y conocer de lejos ese mundo, fue algo único poder asistir a estas cortes internacionales, donde unos 40 abogados de diferentes nacionalidades interrogan a un sospechoso, mientas es observado por unos 10 jueces. Hay mucho espacio para el público y las sesiones son simultáneamente traducidas al inglés, khmer y francés. 

Pero no todo es pena 

Esta ciudad no ofrece sólo historias que quitan el sueño. Es mucho más. Es un corazón latiendo a mil por hora en desarrollo y un pulmón que sopla viento fresco en Camboya. Una mezcla en cultura ancestral y desarrollo de occidente. Locales chics, mercados en cada esquina, discotecas abiertas hasta el amanecer y barbacoas de carbón en la calle. No se puede pasear fácilmente (tendrás que responder que no a miles de Tuk Tuk y motos) pero sus gentes te harán sonreír y sus mercados dejarán sin palabras.  
Caracoles por toda la ciudad

Central market
Boda improvisada en la calle
Zumo de fruta de pasión en el Russian Market

Y como a nadie le amarga un dulce, hay bakeries en cada esquina para poder picar entre horas. 


Bakery