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domingo, 29 de septiembre de 2013

Relax en Sapa y trekking con Mamalili


Sapa es como la Suiza Vietnamita. El pueblo, del estilo de Sierra Nevada, es un conjunto de hoteles, tiendas y restaurantes preparadas para el turista que accede a la región en busca de naturaleza, tradición y deporte. Anclada en el norte de Vietnam, terrazas de cultivos de arroz verdes crean un paraje de impresión.
Búfalos y cultivos de arroz
Nublado en Sapa 
Llegamos de madrugada (a eso de las cinco) después de 12 horas en bus y estaba lloviendo. 

Cómo dormir en un night bus y no morir en el intento
¡Cómo fastidia el mal tiempo cuando viajas! Pero nada mejor que ponerle buena cara y tomarte el día de relax. 
Un chubasquero... y adelante
Nos armamos con chubasqueros Quechua y hacemos el recorrido por el mercado, un masaje, un futbolín y unas compras (lease Chaquetón de nieve de North Face por 50 dólares) componen nuestro día.
Nuestras vecinas comiendo en el mercado
Futbolín
Compras en Sapa - nike 50 dólares
El segundo día la lluvia da un poco de tregua y junto a Mamalili, recomendada por las españolas que conocimos en el barco de Halong Bay,  hicimos un trekking de 4 horas para llegar a su poblado donde nos preparó de comer y nos obligó a terminar el vino de arroz a chupitos. 

Mari y mamalili
Y menos mal, por que así al menos me ayudó a combatir el frío de las montañas. 

Niñas cosiendo en Sapa
Y corre que te corre de vuelta al Sapa en moto que había que coger el tren nocturno. 
De vuelta a Sapa en moto
Si, más amplio que el night bus, pero más ruidoso, por lo que no dormí mucho. Pero, ya dormiré cuando muera dice el dicho, ¿no? Tailandia nos espera.

Me voy... a no dormir en un tren nocturno

miércoles, 25 de septiembre de 2013

Halong Bay

Acabo de salir de la ducha y en un hueco antes de la cena me dispongo a escribir este post motivada por la espectacularidad de lo que estoy viviendo. Estas son las vistas que me he encontrado al salir de mi bungalow. Una palabra: breath-taking (en Español son obviamente más: quita la respiración).
Vistas desde el Bungalow
Tras llegar a Hanoi y pasar dos noches combatiendo el jetlag y acostumbrándonos al calor, contratamos un tour a Halong Bay. No estaba especialmente emocionada en venir, sabiendo que posiblemente nos timarían con los barcos por las múltiples críticas que he leído en internet. Pero cada dólar de los 99 que pagué por estos tres días merecen la pena. Pese a ser un precio un poco elevado para el presupuesto habitual de mochilero, merece la pena. Hay muchísimos barcos e infinidad de posibilidades de contratar excursiones. Nosotros optamos por dos noches, una en el barco y otra en un bungalow. Incluye comida y excursiones varias, pero lo más importante es saber que no tienen ratas. Cucarachas si. Pero eso un estándar por todo Asia. Estos días respiro tranquilidad, naturaleza, serenidad y amistad. Una especie de energía que hace que sonría hasta en sueños.
Respirar energía
Halong Bay es una bahía del norte de Vietnam con unos 380 islotes (no he llegado a contarlos todos) imprescindible en los viajes por Vietnam. Cuando partimos de Hanoi en mini-bus conocemos a dos alemanes y dos españolas con las que hacemos muy buenas migas desde primer momento. Un dato curioso: una de ellas, fan de los viajes por Asia, había leído mi blog en alguna ocasión.
Backpacking friends en la cueva
Y mi reflexión del momento, sobre la amistad. Sobre el conocer a gente de viaje que tras dos días es como si los hubieras conocido de toda la vida, algo parecido al Erasmus. ¿A algún viajero también le ha pasado?

Los días transcurren entre risas, kayaking, cuevas, arroz, perlas y cerveza. Además de vistas de impresión y uno de los mejores atardeceres que he presenciado. Juzga tu mismo.
Granja de perlas
La noche termina en la terraza superior del barco de madera donde pasaron las horas e intercambiamos historias y anécdotas mezcladas con risas y yoga. Todo un espectáculo.
Atardecer desde el barco

miércoles, 31 de julio de 2013

Mui Ne


Llegar a Mui Ne es muy sencillo desde Ho Chi Min (Saigon). Allí compré un billete de autobús abierto (para poder viajar cuando quieras) por 35 dólares que recorre desde Ho Chi Min hasta Hanoi, de punta a punta de Vietnam vamos. Los autobuses están muy bien, pero no dejan de ser peculiares por sus luces de neón y sus asientos a modo camas. Tras llegar a Vietnam desde Camboya, pasando por la frontera terrestre en Ha Tien, descubres un país mucho más desarrollado, más acostumbrado a los turistas y por ello, inevitablemente más fácil de viajar y quizás por ello menos especial. 

Foto del interior de los buses vietnamitas
Tras 2 noches en Ho Chi Min y 2 días de entrenamiento cruzando las carreteras atestadas de motos sin semáforos cogí el bus rumbo a Mui Ne. Si te informan de que el trayecto en bus dura 4 horas, añade un par de horas y otra más de propina. O mejor aún, ni lo mires y se paciente. 

Risas en el bus molón

En resumen, Mui Ne es un pueblo costero en crecimiento lleno de resorts y rusos. Tan sólo tiene un hostal para backpackers, y estaba completo, pero tuve la suerte de conocer a una alemana en el autobús y pillamos una habitación en un guesthouse para las dos. Lo más conocido son las dunas y el Fairy Stream. Para ello puedes alquilar un 4x4 por 10 dólares o por economizar y conocer más, alquilar una moto. 

Freeeeee
Duna blanca - duna roja

Mui Ne también es conocido por ser el centro de kitesurfing y vela de Vietnam. Yo no vi ni una comenta en la playa, y pese a ser bonita, no tenía nada que enviar a mi querida Tarifa, y mucho menos especial que Koh Rong, isla paradisiaca de la que me enamoré en Camboya. 
Además, tiene una zona más local y tradicional, con sus casas para pescadores, su mercado y su gente. Original esta fábrica de "fishsauce" una pasta de pescado fermentado (huele igual de bien que suena) que usan en al gastronomía. 

Fish sauce - concentrado de pescado al lorenzo
Marisco fresco fresco

domingo, 16 de junio de 2013

Una viajera en apuros: hospitalizada en Vietnam

Cuarto  (Lo intenté empezar a escribir ayer pero no fue posible)
Quinto día en el hospital y me duele el culo (y todo para que nos vamos a engañar) de estar tumbada. En su mayoría boca arriba puesto que de otra manera me duele mi riñón infectado y eso es peor. Aun que hoy ya me puedo permitir algunos movimientos. Al fin tengo la mente despierta e internet para poder publicar una actualización. Y hoy, que resuenen los tambores... me he duchado. Y una enfermera (la única simpática) me ha cepillado el pelo. Lo he conseguido todo a base de señas, puesto que el médico que habla inglés no está por aquí hoy. 

No es demasiado reflexivo, ni relata mi descubrimiento por parajes impresionantes, pero al menos este post describe una experiencia más que a veces toca pasar cuando viajar por el mundo. Una urgencia médica o en otras palabras, una putada. 

Todo empezó hace varias mañanas en Nha Trang (cuidad costera tipo Benidorm de Vietnam) cuando decido acudir a una clase de yoga, ya que tras varios días de recorridos en buses vietnamitas me dolía la espalda, y bueno supuse que me sentaría bien. Nada más lejos de la realidad. Cuando termino la clase de yoga me dolía debajo de las costillas, pero algo similar al dolor del flato cuando alguna vez (bueno no, muchas) he salido a correr. Continúo con mis intenciones de ir hacia la playa, pero el dolor va a más, e incluso tengo que parar al no poder respirar. Esto ya no era normal. Cuando viajas sola no sueles muy quejica, y sabía que se trataba de algo serio. Sentía un cuchillo de doble filo atravesado entre las costillas y la espalda. 

Creo que parecía una sonámbula andando por la ciudad a las 09:00 de la mañana y finalmente cuando llegué al hostal entre resoplidos pedí ayuda. Necesitaba un médico. Urgente.

No se cuantos minutos esperé en la cama rabiando de dolor, pero se me hizo eterno. Cuando vino el médico y tras varias preguntas de rutina, decide llevarme al hospital. Ya había estado en un hospital en Pakse (Laos) acompañando a un viajero a conseguir una crema para una irritación que le había salido y sabía que me esperaba algo similar. Nada cerca a los hospitales europeos, tan siquiera el de La Línea está cerca. Es como volver atrás en el tiempo y adentrarme en un hospital de la posguerra. O al menos así lo vi yo puesto que no he vivido en esa época yo misma. Juzga tu mismo.

Mi habitación
Esa misma mañana me hicieron infinidad de pruebas sin saber que me ocurría y pronto llegaron los calmantes, pero con poco efecto inicial. Análisis de sangre, de orina, ecografía, para arriba, para abajo en silla de ruedas, en camilla... y yo con los ojos vueltos y bueno... no voy entrar en detalles de la parte negativa y tan sólo voy a ir rememorando momentos curiosos de estos días que quiero que compartáis conmigo con una sonrisa.

Mi felicidad cuando mi trasladan a una habitación con cuatro paredes con aire acondicionado para mi. La primera noche la pasé en la UCI y durante esta llegaron tres hombres de un accidente de moto (aquí casi no hay coches por eso lo comento). Supongo que yo ya no era una paciente tan crítica. Pero esa noche fue una de las más largas de mi vida así que bien por el traslado, pero aún hay más. Mi felicidad del traslado hacia lo que son las habitaciones de pacientes (la de la foto) con aire y un baño para mi. Lo mejor fue el traslado a la primera planta, en camilla, pero sin ascensor. Con dos hombres sin camiseta llevándome por el hospital y todo el mundo boca abierta.
Tumbada espero 
Pasar por la sala de médicos (donde si, se puede fumar) para entregar mi análisis de orina. Entregarlo. No saber si lo he limpiado por fuera. Mini risa interior.

Levantarme empapada de sudor tras una pesadilla. Era un soldado Vietnamita que había sido herido en la guerra contra los americanos (cosas de haber ido a visitar los túneles Cu Chi días anteriores supongo) y estaba ingresada con el disparo aún debajo de las costillas, justo desde donde provenía mi dolor de riñones.

Mi cara de WTF cuando un médico joven apuesto (que no habla inglés) me dice con su traductor de móvil en mano que me invita a unos noodles cuando salga del hospital, que si me puede sacar una foto y que tengo los ojos muy bonitos. Lo positivo es que me ha estado prestando especial atención y bueno, gracias a google translator se que tiene 30 años que es médico militar y el sabe que estoy soltera, que hoy he comido poco por que no tenía hambre y que vivía en Madrid.

Médico y su ligoteo
Mis charlas interminables con mi madre por skype, incluyendo lágrimas y enfados, en las que yo sólo quería quejarme y que alguien estuviera aquí para abrazarme y decirme que todo estaría bien y ella me decía lo que tenía que hacer con ideas tan estupendas como pedir que compren un colchón nuevo.

Hablar con el Secretario del Embajador de Vietnam dos días seguidos como si fuera mi amigo de toda la vida. Me sigue llamando. Yo no cojo.

Recibir visita de la habitación de al lado, indicando (con señas de nuevo) que en mi habitación hace mucho frío (se pusieron hasta chaqueta) y que yo era muy guapa pero que tenía que comer. Que una llamada por skype nos interrumpa y se crean que es mi hermana. No se si hermana o madre, pero algo  cercano e único desde luego.

Tener que pensar en que quiero comer y pedírselo al médico para que me lo traiga de la calle como si fuera un servicio de comida a domicilio. Quiero comer sano, pero no tengo más ideas. ¿Algo sano que pueda pedir para llevar en Vietnam? La sopa, tortilla francesa y los rollitos vietnamitas ya están cogidos. No quiero nada que ver con leche, me alimentaron de ella los primeros días cuando estaba tan KO que no podía conmigo misma.

Detalle de la leche dulce que me alimentó
Diagnóstico y sobre mi futuro

El diagnóstico final es un quiste de riñón, aun que al principio pensaron que sería apendicitis. Yo prefiero llamarlo bicho. Es un bicho que mide medía 5 centímetros. Espero que mañana (o pasado se como es Asia) cuando me hagan las pruebas sea tan insignificante que al menos pueda hacer mi viaje de regreso tranquilamente. Tenía infección de orina y de la uretra, además del riñón.
Detalles de bicho
Me están medicando con antibióticos por vena, en pinchazos y en pastillas de colores, también antiinflamatorios, paracetamol con codeína (si, ese opio sienta bien) y no se que más. Resultado: los brazos agujereados y tras 5 días, parece que la fiebre está controlada y el dolor remite. Sigo notando a bicho cuando me río, lloro, toso, o por que si y le apetece recordarme de su existencia, pero cada vez me acuerdo menos de él, y bueno de su madre.
Medicamentos
Para aquellos que sigáis preocupados, dejad de estarlo, ya apenas me duele, (si duele, pero nada que ver con el dolor como de parto de días atrás) y pese a la suciedad del hospital y sus condiciones diferentes a las que estoy acostumbrada en nuestra querida España, estoy rodeada de buenos médicos y siguiendo sabios consejos, creo que volveré tras este incidente a hacer una parada en un camino. Aun que creo que tan sólo será una parada para hacerle la puesta a punto a mi máquina, ya que sin nuestra salud no somos nadie, y de nuevo mochila. Once a traveller, always a traveller. Lo que no se ahora es cómo podré parar. 


Por fin sonrío tras 5 días de dolor
Y desde aquí un enorme GRACIAS a todos aquellos que me habéis estado mandando mensajitos y llamadas de apoyo. Mi recuperación ha sido posible gracias a vosotros. Que lo sepáis.

Importancia del seguro de viajes 

Si has tenido la paciencia de leer todo mi post ahora puedes aguantar la chapa del último párrafo, aun que es para próximos viajeros, quizás alguno que este terminando su proyecto fin de carrera (hint!), y es mi postura en favor a los seguros de viaje. Estas situaciones no las puede prever nadie, y pueden pasarle a cualquiera, es mejor tener seguro y poder tener la tranquilidad y seguridad de que si cualquier cosa pasa hay una compañía que te respalda. Fin.