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martes, 15 de julio de 2014

13 cosas que has hecho o harás si viajas como mochilero

1. Disfrutar como nadie de todo lo que consigues "gratis" 

me listening to my favorite band
2. Intentar establecer conversación con un desconocido y darte cuenta de que no es
 de este planeta

 

3. Estar perdido cuando en realidad crees que vas en la buena dirección

When i have no idea what i’m doing with my life

4. Saltarse las reglas y volverlas a saltar 


5. Darse un masaje como auto-regalo del día por menos de 5€


6. Entrar a algún dorm y que sea la fiesta padre

 

7. Empaquetar la mochila en menos de un minuto para salir pitando

You know what..

8. Arroparte como una cebolla con tu ropa de verano para sobrevivir al aire acondicionado de ciertos viajes en avión, tren o bus

 me so cold..

9. Sentirte hiper realizado cuando tus amigos te preguntan por recomendaciones por ese sitio que tu fuiste ya y conoces tan bien 


  

10. Descubrir un plato local de nombre de difícil pronunciación por menos de 1€ y que está delicioso

 

11. Contestar de manera sencilla a las personas que te dicen que estás perdiendo el tiempo, que ya es hora de que busques un trabajo y asientes la cabeza

This gif relates to me today
12. Reencontrarte por casualidad con un amigo mochilero en un lugar inesperado

Me on my way to steal ya bitch!

13. Llegar a ese sitio que te han recomendado que ni si quiera aparece en las guías de viajeros y que mole mogollón


martes, 10 de septiembre de 2013

Tiempo muerto que presta como el más vivo

Hay muchos tiempos muertos durante un viaje. Pero este tiempo puede brindarnos con una oportunidad única de hacer cosas que en nuestra vida más rutinaria no tendríamos tiempo de hacer. Como pensar. Mirar por la ventana. Jugar al chinchón. Meditar. Escribir. Dormir. Soñar con los ojos abiertos. Leer.

Vía pinterest
Soy de las personas que devoran libros cuando me gustan, cuando me enganchan. Y durante mis viajes aprovecho para poder hacerlo a gusto. Por que leer también implica otro viaje. A otro mundo paralelo imaginario. 
Vía pinterest. 
Recuerdo la travesía por el Mekong desde el Norte de Tailandia hasta Luang Prabang. Dos días a tiempo completo en barca, observando a los locales en sus pequeñas aldeas a la orilla del río y leyendo sin poder parar 50 sombras de grey. O terminar Dime quien soy de Julia Navarro disfrutando del atardecer en la playa. 

He descubierto utorrent hace poco junto a epubgratis, y estoy encantada con el invento. Mi kindle queda totalmente amortizado y así me puedo llevar muchos libros a cuestas sin que por ello me pese más la mochila. 

Aquí os dejo con el listado de los que tengo pendiente para la próxima aventura. Que por si acaso no lo había comentado, empieza dentro de 8 días. 







¿Qué os parece? ¿Cuál podría añadir a la colección? 

miércoles, 24 de abril de 2013

De Chiang Mai a Chiang Rai


Después de la semana en la jungla con elefantes dispongo a seguir con mi viaje sin tener claro si volver al sur a Kho Tao (isla famosa por el submarinismo) invitada por dos americanas especialmente divertidas, ir a Pai, pueblo que parece que está de moda entre mochileros o ir hacía Laos, ya que me habían hablado maravillas de este país. Decido proseguir por Laos, ya que estaba al norte de Tailandia y tenía sentido por cercanía… ¡ya tendré tiempo de llegar a las islas! Aun así, no me despido de las americanas, es tan sólo un hasta luego, puesto que quedamos en vernos en la Full Moon Party de Junio. ¡Buen plan!

Para seguir hacia Laos la entrada más frecuente por tierra en el norte es desde Chiang Khong, pero hay una parada intermedia en una cuidad que me apetecía descubrir: Chiang Rai, y así me evito trayectos en bus de horas y horas.
Detalle de mi trayecto 

Detalle del billete: 144 Bats 

Tras llegar a la parada de autobuses de Chiang Mai compro un billete con dirección a Chiang Rai que salía a la media hora, ¡perfecto! La compañía es el Green Line bus, y podeis ver los horarios online. Sólo cuesta 144 Bats por casi 3 horas de trayecto (unos 200 km).
En la estación de Chiang Mai, asiento reservado para monjes

Tras un poco de lectura (estoy con 50 sombras de Grey) y un poco de mareo (la carretera empezaba a estar realmente movida) llegamos a la estación de autobuses vieja de Chiang Rai, bien, por que esta estaba cerca de un hostal con buenos precios que había visto en la Lonely Planet: The North Hotel.
Foto de la estación de buses "vieja" de Chiang Rai

Llego al hostel andando, mejor, por que odio los Tuk Tuk simplemente por sentirme estafada cada vez que intento coger uno, y pese no tener reserva están encantados de recibirme y tienen una cama en una habitación de 6 personas con baño. 200 Bats, unos 5€. ¡Yessss, esta si es la vida mochilera!

Llego a la habitación y sólo hay una chica durmiendo (sólo eran las 9 de la noche) pero no quiero molestar. Aun así, se da media vuelta y me dice que está enferma. Sin más, y con toda la buena voluntad, le pregunto que si necesita algo… “No, just sleep”. La dejo tranquila y me voy a descubrir un poco los alrededores, para destacar el Night Bazar. 

Night Bazaar de Chiang Rai

viernes, 19 de abril de 2013

Un poco sobre la cultura Tai


Volver a madrugar (aún está reciente cuando lo hacía para entrar en la oficina) a las 07:00 para ayudar a descargar camiones de fruta no me está resultando nada complicado. Hoy me he levantado un poco antes para poder dejaros con este post que resume un poco lo que he aprendido sobre la cultura Thai en esta semana. 

Saludar

Wai es el acto de saludar. Se hace con las palmas juntas e inclinando un poco la cabeza, pero dependiendo de donde coloquemos los pulgares significa algo diferente.

  • En el pecho: el saludo habitual
  • En la barbilla: muestra el respecto hacia personas de mayor edad
  • En la boca: Para saludar a los profesores, ya que nos enseñan
  • Nariz: Para saludar a los padres, que nos han dado vida
  • Entre las cejas: para el saludo hacia los monjes
  • Encima de la cabeza: para saludar a la familia real y sobre todo al tan adorado rey.
Si quereis acompañar con algún sonido este es (para que nos entendamos, aunque no se escriba así) Sa wad di kaaaa (para mujeres) kraaaab (para hombres).

Palabras útiles

Adios: La korn
Buenas noches: Ra tree sa wad
¿Cuánto cuesta?: Tao rai? (lo puedes hacer más correcto si añades ka o krab al final si eres mujer o hombre correspondientemente)
¿Me haces un descuento?: Lod dai mai?
¿Dónde está el baño?: Hong naam yoo tee nai

Los monjes

En cualquier templo que vayas encontrarás monjes, hombres con cabeza y cejas rapadas vestidos con una túnica naranja. Estos tienen más de 20 años, los menores tienen otro nombre (que son monísimos y tamnién encontrarás por ahí), y tienen que cumplir 227 normas como mínimo durante una semana (el máximo depende de la persona, hay algunos que lo hacen durante toda la vida). Casi toda la población masculina es monje durante alguna vez en su vida,  ya que se entiende que si eres monje durante algún momento en tu vida, tus padres irán al cielo.

Foto de mini-monjes

Es importante saber que las mujeres no pueden tocar a los monjes, y no pueden estar en una habitación cerrada mujeres con un monje sólo. También existen monjes femeninas, pero llevan la túnica blanca. 

Vestimenta

Nada de bikinis en zonas públicas y lo más respetuoso es llevar los hombros y las rodillas cubiertas, sobre todo a la hora de entrar en los templos.

Curiosidades

No tocar la cabeza de nadie, salvo la de los niños, ni los pies. Por eso no se debe señalar al Budha con los pies. Mejor sentarse en los templos con las rodillas dobladas y los pies detrás. Y lo mejor en no mostrar afecto (ya sabéis besos, etc) en zonas públicas. Aun que los coordinadores del voluntariado nos dicen, antes de la hora de cenar: "No shower, no dinner. No dinner, no party. No party, no friends. No friends, no fun. No fun, no babies". 

Y una canción típica (de niños pequeños claro). 
Lo mejor… viene con vídeo incluido.


Elefante,
¿Has visto algun elefante?
El elefante es grande y pesa mucho
Tiene una nariz grande que se llama trompa
Tiene dientes que se llaman colmillos
Tiene orejas y ojos, y una cola grande

viernes, 12 de abril de 2013

Viaje de Bangkok a Chiang mai

21:00

A un montón de backpackers nos van recogiendo de nuestros hostales o agencias subcontratadas... Dos minibuses nos dejan tirados, si el autobús incluye el transporte desde Khao San hasta la estación y después el bus grande... Pero eso no te lo cuentan a la hora de comprar el billete... ¿para qué? Pues los dos minibuses ya estaban llenos y nos prometen hacer la vuelta lo más corta posible, asi que ahi estabamos tirados en una plaza asfaltada sin más que un mercado cerrado y una rata muerta debajo del culo de un mochilero que se sentó. Todos nos acabamos sentando en el suelo... ¿Y por qué no? Fuimos a por una cervecilla y empezamos a charlar. Historias muy interesantes de cada persona de nuevo. Un cocinero que viajaba de país en país trabajando hasta que se le acababa la visa, un irlandés viviendo en Australia que ahorraba y vivía de mochilero cada vez que podía, una pareja de americanos viajando por primera vez juntos...

Llegar a la estación me permitió conocer más a estas personas, pero al llegar la locura se destapó. ¿Estación de autobuses? Parecía un festival en toda regla. Gente por todas las esquinas y nosotros éramos los raros. Todo el país se está movilizando por Songkran. Llego a la supuesta salida de mi bus pero allí no hay nadie... El bus estaba en la vía de al lado, pero sólo un mochilero que conocía de vista viajaba en el mismo bus que yo... El resto les tocaba en otro. ¡Qué pena! Parece siempre que cuando viajas así cuando encajas con alguien al final sigues diferentes caminos.

Salimos de la estación con media hora de retraso (de la que ponía en el billete pues la hora de quedada fueron las 17:00 en el hostal - el bus salió a las 20:00), hemos pagado de más, pero al menos nos reciben con agua y un pastelito. Nos quedan 10 horas de viaje (las horas Tai son relativas más aún que las andaluzas) y a ver como paso la noche.

De momento la chica que me ha tocado al lado no habla inglés... Creo que es China, ¡pero quien sabe! Aún no se distinguir...

En el próximo viaje recordare meter la linterna en la mochila pequeña (la mochila grande la dejan abajo) para así poder leer durante el camino. Dormir sería la mejor opción... Pero a las 8 como que aún no tengo sueño! Habrá que reponer horas de descanso para el festival de Songkran...


23:00 


Parada en el medio de ninguna parte en un restaurante. Como siempre la observación hace maravillas, y si la gente local se coge un plato de comida y enseña el billete y no paga nada. Pues yo también. La comida no estaba demasiado rica... pero bueno, ¡hay que reponer fuerzas!


02:00


Arghhhhh. Quiero dormir. Pero no encuentro la postura. Las calles están todas iluminadas, así que saco mi súper antifaz del kit de mochilero y empiezo a contar ovejitas siguiendo el consejo de un amigo "anónimo". 


06:00


Llegamos a una estación y todo el mundo se baja. ¿Será Chiang Mai? ¿O simplemente otra parada? Pregunto a la azafata del bus (si si, teníamos azafata uniformada y todo) y asiente con la cabeza. Habíamos llegado a nuestro destino. Tocaba coger el bus rojo (es más bien una furgoneta) hacia lo más próximo a mi hostel... De nuevo hago uso del lenguaje de los símbolos y el mapa. Son 20 Bats (0,50€). Bien. Me deja en el medio de la ciudad sin saber muy bien donde ir y dando vueltas al mapa a ver si sacaba algo en claro. Aún no habían puesto las calles. Todo estaba dormido. ¿No es curioso pasar por las calles cuando aún no hay vida? 


07:00


Llego a mi hostel. Reservé a través de booking (que no tiene pago por anticipado) en el Soho hostel ya que por el festival todo estaría hasta arriba. Estupendo, me dan la habitación a las 08:00. El ambiente de mochileros y todo se mueve entorno al Songkran. ¡Hasta el ascensor lo están preparando (le han puesto plásticos para que no se cale el agua)! 


Y eso fue ayer por la mañana... lo de ayer y hoy se merecen otro post que se me está acabando la batería del portátil. 


¡Besazos!

miércoles, 10 de abril de 2013

Conociendo desconocidos


Ayer me tomé la mañana libre, relajadamente remoloneando en la cama y leyendo. Y cuando me levanté tarde dije “bueno es mi hora de levantarme en España.” Pero bueno, no es cuestión de dormir mucho, tiene su justificación: me había acostado tarde… ¡por fin empecé a “hacer amigos”! El grupo de brasileiros resultó muy interesante. Uno de ellos, Ricardo, estará en Chiang Mai (mi próximo destino) a la vez que yo y espero volver a encontrarlo. Es médico y se ha tomando un año sabático antes de asentarse más. El resto están camino de Camboya…  Además, estuve hablando con mi vecina de abajo (de la litera) que ha estado 2 años viajando por el mundo. Era su última noche en Bangkok y volvía  su casa a trabajar. Además, estaba Lisa, una alemana muy guapa, pero con carácter muy alemán muy graciosa… se enamoró de un brasileiro durante la noche. Viajaba también sola, pero sólo durante 3 semanas. Cada persona, cada historia tan particular, son muy interesantes de conocer. Y estar sola te obliga de alguna manera a establecer conversaciones con gente que seguramente no te acercarías tanto si viajaras en grupo o en pareja. Y como casi todo en la vida, lo más interesante es disponerse a escuchar. Para eso tenemos dos orejas y una boca, ¿no?

Pues pasadas las 14:00 hora local, salgo del hostel en dirección Silom, una zona más occidental, con sus rascacielos y edificios administrativos. Salgo en barco y me adentro en un mercadillo de comida donde me como unos noodles con chicken de muerte. Muerte por que no puedes dejar de comerlos por lo buenos que están, pero a la vez que te hacen sudar más y más de su picante y su sopa caliente.

Antes y después: noodles con palillos y cuchara. Arroz con cuchara y tenedor. 

De nuevo tomo el barco para ir al mercadillo Asiatique, que tienen barcos gratuitos desde Sapan Taksin. El mercadillo es monísimo, un estilo a Las Rozas village o Plaza Mayor. Las compras no se si merecen la pena, noté los precios un poco caros. Pero lo mejor sin duda es ver el atardecer con vistas al río. Y todo gratis. Allí el ambiente también es muy curioso de observar, chinos, japoneses e indios adinerados dispuestos a estar 5 minutos con un plano con tal de conseguir la mejor foto de la puesta de sol. 
Asiatique: Centro comercial abierto a la vera del río

Atardecer desde el Asiatique

Después tomé de nuevo el barco para acercarme a Silom, con idea de ir al Sircco bar. Esta en la 64º planta de un hotel de lujo y es famoso por sus impresionantes vistas, a parte de por ser una de las localizaciones de la película resacón 2. Llegar a la 64º planta en un suspiro impresiona, pero lo hace aun más salir a la bóveda con 10 azafatas recibiéndote y ver Bangkok a tus pies. La zona del bar es bastante pequeña y está llena de gente, para poder sentarse hay que cenar, y creo que la cena te puede salir más cara que cualquier cena de lujo en Madrid. Me pedí un Mai Tai, por quedarme allí disfrutando de las vistas un rato. 600 Bats (15€) merecen la pena. Son cosas que se hacen una vez en la vida. Y así como si nada, conocí a varias personas muy interesantes y disfruté de una agradable compañía con otros dos Mai Tai’s cortesía de un Australiano que confesaba estar forrado… “pues si lo estás, no te importa invitarme” pensé. Pero no penséis mal, yo a las 22:00 ya estaba de vuelta a mi hostel.

Tras vivir la experiencia lujosa de tomarme un (tres) cocktail en lo alto de Bangkok a coger el autobús más ratero lleno de locales hay una felicidad común a ambas situaciones. Estar viviendo algo siempre nuevo y saber envolverte en ambas situaciones.  

Hasta ahora, los autobuses que había cogido tenían al conductor, y una mujer cobrando los tickets. En este, era un hombre el de los billetes, y no quiso coger mi dinero… ¡pasó hasta 3 veces por mi lado y nada! El bus sólo cuesta 12-15 Bats (30-40 céntimos) y me parecía feo, pero bueno... 

No me quedó más remedio que no pagar.

El bus 1 te deja donde el Gran Palacio y pues desde allí se puede ir andando perfectamente hasta Khao San, especialmente de noche cuando ya no aprieta el sol. Paseando por el parque, me di cuenta que había un mercadillo nocturno muy cerca y allí que fui. Ni un extranjero, solo Tais. Muy curiosa una zona donde toda la calle eran alfombras y estaban preparados para masajes. Muchos móviles de segunda mano y más de lo mismo.

Después confieso que me encontré perdida, dando vueltas a mi mapa… pero una amable travelo se acercó y me preguntó donde iba. Con mi voz inocente (y como me enseñó mi madre) con una gran sonrisa “Khao San”. Me señala con el dedo y me dice… “pero si está ahí al lado”. Uff… menos mal.

Quiero resaltar que en ningún momento he sentido miedo ni nada por estilo… Sólo la incertidumbre de no saber por donde ir o el sentimiento de saber si estás en el sitio correcto, si te están tangando o no… pero nunca miedo.

Y hoy… 

Esta mañana he salido a pasear y a buscar algo de comida antes de ponerme a escribir y me he topado con otro templo al que parece que he entrado por la parte de atrás. He estado durulando por ahí hasta que he llegado a la zona donde estaban rezando y tan dispuesta he ido a entrar. No era nada turístico. Real real. Pues bien ha salido persiguiéndome un hombre que tenía cara de buena gente pero estaba escandalizado y con señales me dice:

¡Fuera fuera! Lleva los hombros descubiertos… 

Salgo pitando… lo menos que quiero hacer es ofender a nadie. Empieza el día de forma muy curiosa… Sigo paseando por las calles de la zona, me compro unos mini-donuts de la calle por medio euro (20 Bats) y sigo en búsqueda de café… que hoy parece que me hacía falta. Curiosamente, las calles durante las horas de sol son más fácilmente transitables gracias a los miles de puestos que se ponen a cada lado, puesto que crea una especie de pasadizo de sombra. Es salir al sol y empezar a caer goterones de sudor. Pues andando iba en búsqueda de mi café cuando me topo un carrito de comida ambulante interesante… estaba haciendo una especie de batido cual Starbucks a una señora. Un poco de café, leche condensada, azúcar (estos le echan azúcar hasta los noodles así que no me extraña) y algo de un bote que parece leche de soja. Lo más curioso… que después coge una bolsa de plástico, mete hielo y ahí la bebida… Y con una pajita ya tienes tu súper café con leche helado. Después de la señora me toca y hago señales de “yo quiero uno igual”. 15 Bats.

Todo buenísimo.

Esta tarde rumbo a Chiang Mai. 12 de horas de bus. Deseadme suerte.

sábado, 6 de abril de 2013

Día D: Diario de a bordo // viernes 5 de Abril


¡Buenos días/tardes desde Bangkok!

Antes de preparar el post sobre la aventura de hoy, comparto con vosotros el relato de ayer (que no he podido compartir antes por falta de wifi gratuito). 

Estambul. 19:17

Un Policía bien majete (y “apañao” vamos) me pregunta esta mañana en el control de Policía con una voz ciertamente interesante “¿dónde va señorita?”. Y yo respondo de un salto, como los niños responden las tablas de multiplicar en clase con alegría, “Bangkok”. “Uy, que lejos”, comenta él, y yo mientras me empiezo a reír para adentro, mordiendo me el labio contesto “pues allí que voy a la aventura cuatro meses”. Asienta la cabeza como si fuera una señal de admiración y casi trotando paso el control que parecía que por momentos se inundaba de una aura rosa. No se si mis tennis (deportivas) fluorescentes habrian tenido que ver.

Pero vayamos al comienzo de la jornada. Por que no todo lo de hoy ha sido de color rosa. Ni mucho menos. Eran las 08:30 de la mañana cuando suena la alarma y me obligo a salir de la cama cual marmota y con el cuerpo dolorido me comienzo a estirar. Llego al baño y mi cara pálida cual Bella en la saga crepúsculo noto un mareo algo serio... ¿Serán los nervios?, me pregunto. Supongo que tendrán algo que ver si, pero aquello fue a más y el mareo se tradujo en ganas de vomitar. Y así estuve una hora, dormitando por mi casa, con las manos temblorosas y con mi madre observándome con cara de preocupación. Hasta que recordando los remedios naturales de la abuela, mi madre exclama “¡bicarbonato!”. El remedio de la abuela funcionó a la perfección y pude “liberar” todo lo que me había sentado mal, no sin tener que salir corriendo a la cita con el dentista. ¿A alguien le habrá pasado algo similar el Día D de un gran viaje?

Una vez de vuelta a casa, coge la maleta y para el aeropuerto. Conduzco yo, de forma firme y concentrada por la lluvia que caía en Marbella, ¡qué parecía que era el fin del mundo! Pero esa concentración me viene bien para fijarme bien en la carretera y no en mi madre, que estaba sentada en el asiento del copiloto con una cara que lo decía todo. Sentimientos bastante parecidos a los míos la verdad… Una mezcla entre orgullo, miedo y felicidad. Un bola de emociones que como una pelota de nieve rodando en una cuesta en Sierra Nevada, se iba engordando a la medida que nos acercábamos al aeropuerto. Para cuando llegamos al aeropuerto la pelota de nieve tenía forma de muñeco de nieve, con sus ojos de piedra y su nariz-zanahoria. Pero se desvanece en cuanto con un gran abrazo y las lágrimas en los ojos me despidido de mi madre con un “te quiero, cuídate. 4 meses no son nada”. Espero que lo recuerde siempre.







































Una vez montada en el primer avión que tengo que coger todo empieza a ir mejor. Mi barriga parece que se estabiliza, me toca toda la fila para mi misma y empiezo a ver una película estupenda. Una siesta de la que me levanta la azafata al abrir la ventana y llegamos. Y aquí estoy Istambul Estambul (me acabo de enterar que se escribe así en Español). Pero sólo de paso.























Dejadme que vaya a explorar un poco la zona, comer/cenar algo, y vuelvo al hostal para compartir mis experiencias sobre hoy... ¡os aseguro más de una sorpresa! 

Besotes

viernes, 5 de abril de 2013

Yo me llevo en la maleta

Y sin poder evitarlo al escribir el título de este post he recordado los viajes en coche o cuando era profe de inglés y jugábamos a "yo me llevo en la maleta..." (o en su versión original mi abuela mete en la maleta...). ¡Qué recuerdos!

Pero vayamos al tema, esta semana he estado disfrutando de unos días estupendos en Marbella, pero no he tenido apenas tiempo libre para poder actualizar el blog... entre gestiones varias y ocio, casi no he tenido tiempo ni de dormir. Pero por fin esta noche... y con el objetivo de calmar un poco los nervios, (¡mañana cojo el vuelo!) quería compartir un poco las "tripas" de mi mochila, que en total ha pesado 9 kilos (¿no está mal no?).

Se compone de lo siguiente:
(por cierto... no estaría mal ponerle nombre ¿no?, ¿alguna sugerencia?) 








  • 6 camisetas
  • 1 blusa molona (vale para algún evento que pueda surgir) 
  • 3 pantalones cortos + 1 falda 
  • 1 pantalones de surferillo (un bañador de chico vamos)
  • 1 legging
  • 1 pantalón rollo afgano 
  • 1 rebeca para las noches que refresquen 
  • 1 toalla ligera de las que se secan rápido (rosa y del decathlon)
  • 1 pareo molón (vale de toalla, fular, pantalón, camiseta, funda para almohada y hasta de sábana en caso necesario)
  • 1 chaqueta impermeable 
  • 2 bikinis 
  • Ropa interior y calcetines
  • 1 tennis (o deportivas como se dice por encima de Despeñaperros)
  • 1 chanclas
  • 1 Toms


  • Cepillo de viaje para la melena
  • Cepillo de dientes y pasta (o dentífrico) 
  • Cuchilla para afeitar 
  • Pinza de depilar
  • Desodorante
  • Protección solar (para labios también) 
  • Crema hidratante (cara y cuerpo)
  • Gel de baño (y muestras de shampoo y acondicionador) 
  • Pastilla de jabón 
  • Corta uñas y lima
  • Toallitas refrescantes y otras desmaquillantes (no hacen falta usar con agua y son muy prácticas)
  • Jabón de manos (de los que no hace falta agua)
  • Stick anti-rozaduras para los pies 
  • No es necesariamente del baño, pero también llevo jabón líquido para lavar ropa a mano (tamaño viaje del mercadooona)

























Compré el botiquín de viaje de Tiger que me costó 7€ (lo que se ve rojo en la foto) que llevaba un poco de todo, y


  • Tiritas, gasas, esparadrapo, imperdibles y tiritas especiales para las ampollas
  • Tapones para las orejas. Si en los hostels hay que tener en cuenta el factor ruido y esta es la mejor solución
  • Malarone 
  • Fortasec. Todos sabemos para que... es la enfermedad nº1 del viajero
  • Sobres de suero, por si acaso... 
  • Zovirax. Me salen bastantes calenturas y no ocupaba mucho
  • Ventolín y Symbicort. Es lo que tiene ser asmático... 
  • MicroPur. Pastillas potabilizadoras del agua, que formaban del "survival kit" que me prepararon las dos compis de trabajo MÁS GRANDES que hay
  • Roll on anti-mosquitos y llavero con ruidito que también los espanta 
  • Tampones y mi super "copa menstrual" 
  • Recomendaciones para el viaje escritas con amor para leer en momentos de bajón 

















  • Cinta aislante
  • Pequeña cuerda
  • Mechero
  • Linterna 
  • 4 pinzas
  • Cubiertos
  • Navaja
  • Y aunque no esté en la foto un kit básico de esos de costura (de los que te regalan en los hoteles vamos)

























  • El móvil y su cargador 
  • El portátil y su cargador 
  • Auriculares. Muy útiles también para hablar por Skype en zonas públicas
  • Kidle y el cable (aquí llevo metidas las guías Lonely Planet de todos los países a visitar)
  • Frontal (linterna)
  • Gafas de sol
  • Un cuaderno y un boli
  • Pen drive 4GB 
  • Kleenex
  • Antifaz y almohada para dormir en el avión 
  • Reloj molón (¡Gracias Teo!) 
  • Adaptador de enchufes y corriente universal
  • 1 bolsa con muda, para evitar posibles problemas en el caso de pérdida de la maleta
  • 1 paquete de besitos de chuche. Me ayudará con la depresión post-despegue 
  • Bolsita de viajero secreta (con algunos dólares, pasaporte, carnet de conducir, 3 tarjetas de crédito y fotos de carnet) 


¿Qué os parece? ¿Me habré olvidado algo gordo?
¡Mañana prometo foto mía cargando de todo esto!