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miércoles, 2 de abril de 2014

Mi querida Flores: Primera Parte

En su día no hice los deberes correspondientes en Indonesia y me dejé pendiente Flores y Bali... tres meses más tarde me dispongo a escribir sobre ello por que no quiero dejar de compartir mis experiencias, tanto como para dar envidia (de la sana), para que sea de utilidad a otros viajeros y hacerte sacar una sonrisa y ganas de viajar querido lector.

El primer día decido tomármelo con calma, mi oído aún no estaba preparado para el buceo y me pongo manos a la obra para alquilar una moto y recorrer la zona, sobre todo en dirección a unas cataratas que me dicen que son bien bonitas. 

Alquilar una moto en Flores es bastante más caro que las islas vecinas, si bien puedes negociar hasta unos 60.000-70.000 chirimbolos. Por suerte, yo me encontré con un guía turístico local que me dijo que me alquilaba su moto por 50.000, pero que si él venía, yo sólo tendría que pagar la gasolina, ya que él no tenía nada que hacer. Le dejo bien claro que no quiero novios, ni besos, ni historias raras, (si quizás fue raro tener esta conversación a los 5 minutos de conocer a este chico, pero ya lo hice el dicho, más vale una cara roja, que ciento amarillas).

William y yo de camino a las cataratas
Dato importante chicas: Indonesia es como el Tailandia para los hombres en mujeres. Si quieres algo lo encontrarás, y si no lo quieres, pon barreras desde el principio.  

Flores es una isla con mayoría católica y mi nombre (María en los viajes) fue altamente aclamado, por que claro, es el mismo que la "madre" del niño Jesús. Hasta me encontré una mujer indonesia llamada María, la tía de William (el guía turístico) y me quedé a dormir en su casa una noche. Si, si, sin hablar ellos inglés y yo indonesio, me quedé en casa de unos locales, que por no tener, no tenían ni baño en la casa y mataron un pollo para después cocinarlo con todo el mimo del mundo para desayunar. ¡Cómo echo de menos viajar! 
María con María y su marido ;)
Labuan Bajo es una cuna del buceo, además de ser conocida por ser la puerta de entrada para conocer los dragones de Komodo. ¿Qué tocaba? Pues después de un día de merecido descanso, maratón de buceo y visita a los dragones. 

3 días de buceo intensos 

07:00 Desayuno 

Unos ricos crepes con nutella o crema de cacahuete o una mermelada de coco de color verde fluorescente. Todo muy light. 
Desayuno
08:00 Salida en el barco 

Risas con compañeros y viento en la cara. Té con leche y vistas de impresión. Libertad en el ambiente y una sonrisa interminable.
En el barco

09:00 - 16:00 Bajo el mar

Tres inmersiones con descanso para la comida y 30 minutos entre una localización y otra. Meditación Bajo el Mar. Felicidad. 

Todo OK
Estrellita de mar :)
17:00 Llegada a Labuan Bajo

Disfrutar del atardecer con una Bintang es un momento mágico que no te puedes perder.

Atardecer sobre Labuan Bajo
19:00 Duchita y cena 

Es muy recomendable acercarse al mercado central, elegir un pescado y esperar a que se haga a la barbacoa. La mayoría de los chiringuitos ofrecen arroz y verduras con el precio del pescado, que también es recomendable negociar. Entre 30.000 - 60.000 el pescado. Comer con las manos es la costumbre. No sirven la cerveza muy fría, mejor opta por un batido de frutas frescas. Si quieres probar algo diferente, pide el de aguacate. Te sorprenderá.

Pescado a la barbacoa estilo Flores
Batidos de aguacate... mi nueva pasión
Si una noche quieres darte un capricho italiano es extraordinario el MadeInItaly. Está en la calle principal y tiene vistas a la bahía.

Además, puedes ir en busca de perlas por la ciudad. Hay múltiples granjas en la zona y la verdad es que son bastantes económicas, tanto las blancas, rosas como las negras. No soy una experta, pero me hice con algunos collares y pulseras que después regalaría por navidad.

Dragones de Komodo 

Lo mejor es hacer grupito, acercarse al puerto directamente y regatear con un dueño de un barco. Sin agencias. Tienes que pagar un fee por entrar al parque y otro por llevar cámara. Nombrar un fotógrafo del grupo si quieres economizar. Los dragones tienen una vida muy tranquila. Casi no se mueven y se tiran los días tomando el sol. Pero es un "must see".

La buena vida de dragón 
Después de estos días en Labuan Bajo tocaba explorar el resto de la isla... Me esperaba una aventura en toda regla. 

Continuará 

domingo, 15 de diciembre de 2013

Varias formas de llegar a Flores (y cómo acabé escogiendo la peor de ellas)


Para llegar a Flores, que se sitúa al este de Indonesia, se pueden tomar varias alternativas.
De derecha a izquierda: Bali, Lombok, Sumbawa y Flores
La primera, la más cómoda, es el avión. Merpati y LionAir son compañías con vuelos regulares desde otras islas de Indonesia hacia Flores.

También es posible alquilarse una moto en Lombok y cruzar conduciendo todo Lombok y Sumbawa con la combinación de dos ferries para el trayecto por mar. Si tienes tiempo y ganas de disfrutar de un viaje diferente, no duraría en tomar esta opción.   

Otra alternativa, si estás en la zona de las Gili o en Lombok, es optar por una travesía de 3 o 4 días en barco hasta Labuan Bajo. El barco es simple, pero las espectaculares vistas, el snorkling de impresión, los atardeceres y la compañía harán que sean días inolvidables. El precio varía dependiendo de tus dotes de negociación entre 1,4 millones hasta 1,7 millones. Hay varias salidas a la semana.

Mi idea era esta, me dolía un poco el bolsillo, pero opté por esta alternativa ya que me apetecían unos días de relax y parecía el plan perfecto. Contraté el tour desde Kuta por 1,7 millones, ya que incluía el transporte hasta Bengsal, desde donde saldría el barco. Pero resulta que a eso de las ocho de la tarde se presenta en mi habitación el señor de la agencia con la que había contratado para decirme que había un pequeño problema.

No quedaban plazas para el barco. Tenía dos posibilidades, o bien esperarme dos días a que saliera el siguiente barco, o coger el transporte público combinando ferry y buses para llegar hasta allí.  Y así fue como tomé la decisión de coger esta tercera alternativa, que al menos implicaba un ahorro económico. Y mirad que por lo general soy de la hermandad del puño agarrado, pero una vez pasada esta experiencia, os digo, gastad el dinero invertir en la experiencia.

Os explico este recorrido por partes.

1.     Minivan Kuta – Mataram
Minivan
Prontico por la mañana me recogen en el hostel en un mini van que nos dejaría en Mataram en dos horas. Todo muy correcto hasta aquí. Además, conozco una catalana muy simpática y charlamos todo el camino lo que siempre lo hace más ameno. Lo que ocurre es que cuando llegamos a Mataram, ella junto al resto de pasajeros del minivan, se van de vuelta hacia Bali, y yo me quedo en el medio de la nada sola esperando el siguiente transporte. Allí, a la hora o así, aparece un taxi que me pide mi billete y tras enseñárselo me conduce hasta lo que parece ser una estación de autobuses. Me dice con señas que mi siguiente bus sale dentro de tres horas. Menos mal que uno de los objetivos de mi viaje era cultivar la paciencia.

2.     Mataram – Otra punta de Lombok, cuyo pueblo no quiero ni acordarme 

La experiencia en Mataram fue una mierda diferente. Me encontré rodeada de hombres halagando mi belleza (que no viene mal en un principio) pero que después de un rato resulta agotador. No pasé miedo, pero mis nervios se vieron sobresaltados y de vez en cuando me cambiaba de sitio para evadirme, pero a los 5 minutos, todo comenzaba de nuevo. Que de donde era, que porque viajaba sola, que donde estaba mi marido… ¡Ojú! Lo único bueno es que en mi confesión verídica sobre no tener teléfono móvil por que se me había mojado, conseguí venderlo por unas 4 comidas. Si, unos 4 euros, oye, pero menos da una piedra, ¿no?
    Estación de Mataram: cuanto menos la pises, mejor. 
    Por fin llegó la hora de montar en el bus, pero la cantidad de cajas esparcidas por el suelo, las señoras intentando venderte fruta o pinchitos de cerdo más que fríos y los hombres mayores mirándote como si fueras un solomillo vuelta y vuelta andante no mejoraron la situación. Al menos, aquí conocí a dos marroquíes con los que me hice ver que me juntaba para que me dejaran un poco en paz.

    ¿Una camiseta, unos pinchitos? En este bus podías comprar de todo
    Tardamos unas cuatro horas y al atardecer montamos en el primer ferry.

    Entrada al primer ferry
    3.     Ferry hasta Sumbawa

    De forma similar al ferry que cruza desde Tarifa a Tanger, los pasajeros nos acomodamos en los asientos del ferry durante su travesía. Encontramos una sala VIP donde nos acoplamos, pero en el intento de echar una cabezada, empezaron los rezos y después un loco cantando a capela durante más de media hora. Por que locos hay en todas partes y mejor tomárselo a risa, aunque de vez en cuando busques la cámara oculta de lo surrealista que es la situación.

    Atardecer desde el ferry 
    En sólo unas horas llegamos a Sumbawa donde de nuevo montaríamos en nuestro bus.

    4.    
    Bus cruzando todo Sumbawa. Primero a Bima y después Sape

    Tras montarnos de buevo en nuestro infierno sobre ruedas bus, en lo que pareció una eternidad, llegó la hora de la cena y tras esta el intento de dormir como una sardina enlatada congelada, por que el aire acondicionado no cesó de emitir ráfagas de aire siberiano en toda la noche.

    En mi intento de buscar un sitio donde poder dormir sin que se me congelaran las pestañas, opté por ir a la zona trasera del bus, y cuando finalmente estoy medio zombie, me doy cuenta que el señor indonesio (¿se dice así?) se está acercando peligrosamente y como el que se hace el dormido, va acercando su cabeza a mis pechos. Por no armar un jaleo, me muevo de nuevo a la Antártida y tiritando veo el amanecer desde el bus cuando llegamos a Bima, donde cambiaríamos de bus.

    Viejo verde en el bus
    En el siguiente bus con más esencia local, viajamos con las puertas abiertas y al menos podíamos observar un precioso paisaje. Dos horas amenizadas con música reggaetón que retumbaba del móvil del adolescente que controlaba los tickets nos separaban del puerto, donde tomaríamos el siguiente ferry.

    Bus con esencia local
    5.     Ferry Sape – Labuan Bajo

    Si el anterior ferry duró unas dos horas, inocente de mi pensaba que éste duraría otro par de ella. Así haría un total de 24 horas, que fue el tiempo estimado que nos comentaron duraría el viaje. Pero no. Se me ocurrió preguntar a qué hora llegaríamos y quedaban nada menos que 10 horas de travesía.
    Ferry ¿molón?
    ¡Pues a ponerse cómodos señores! En el suelo era casi imposible hacerse un sitio entre tanto mango y señora mayor acostada. Los sillones estaban forrados en plástico en el que era difícil no poner a sudar, pero nada que mi fular todo terreno no pudiese arreglar.

    ¿Y yo dónde me pongo?
    En las 10 horas me dio tiempo a comer, echar una siesta, otra, hacer una pulsera, leer, ver una peli, escribir, pensar, hacer el intento de meditar y comer el mejor mango de mi viaje (por algo tenía que hacer yo este viaje, quizás ese mango sería la clave de todo).

    El mejor mango que he probado hasta ahora (5000 rupias)
    Sobre las 17:00 se empezó a ver tierra a lo lejos y, como si hubiera estado en un naufragio en el mar durante días, di un pequeño saltito y un gritito de alegría cuando por fin a las seis atracamos en Labuan Bajo. Aun así, aquello no parecía demasiado bonito y no encontraba una habitación que se ajustara a mi presupuesto tras patearme la ciudad. Pero aun así, Flores me enamoró. Os cuento cómo en el siguiente post.